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Collita 2025

Recovery and Balance.

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La añada 2025 será recordada como un año de recuperación y equilibrio.


Tras varias campañas marcadas por la sequía y bajos rendimientos, los viñedos afrontaron el ciclo vegetativo de 2025 con una vitalidad renovada gracias al regreso de las lluvias de invierno y primavera. Estas precipitaciones reconstituyeron las reservas hídricas del suelo, permitiendo a la vid iniciar la temporada en un estado notablemente más equilibrado que en añadas recientes. Estas reservas resultaron decisivas a lo largo del ciclo, favoreciendo el desarrollo de canopias sanas, rendimientos equilibrados y uvas de calidad excepcional.

La primavera fue suave y estable. La brotación tuvo lugar hacia mediados de marzo y la floración se desarrolló durante la segunda mitad de abril en condiciones favorables. El cuajado fue homogéneo y el estado sanitario del viñedo se mantuvo excelente durante toda la campaña.

El verano se caracterizó por temperaturas cálidas pero en general moderadas. Las precipitaciones puntuales, junto con la altitud del Alt Penedès, ayudaron a preservar la frescura de la fruta y garantizaron una maduración lenta y equilibrada. La vid mantuvo una buena actividad fisiológica durante toda la estación, sin estrés hídrico significativo.

Tras varios años en los que las decisiones de vendimia venían marcadas por extremos climáticos, 2025 permitió vendimiar cada parcela manualmente según su propio ritmo y grado óptimo de madurez. La vendimia comenzó en la madrugada del 13 de agosto y finalizó el 23 de septiembre. La uva llegó a bodega en excelente estado sanitario, mostrando un equilibrio preciso entre acumulación de azúcares y acidez. Las variedades autóctonas que constituyen la base de nuestros Corpinnat, especialmente la Parellada, junto con Macabeo y Pinot Noir, mostraron una notable precisión aromática y frescura, dando lugar a vinos definidos por la pureza, la tensión y la estructura.

Los vinos reflejan fielmente el carácter de la añada: frescura sin austeridad, madurez sin exceso y un equilibrio que recuerda a algunas de las mejores cosechas recientes de la región. 

Más allá de la calidad de la uva, 2025 también supuso un retorno a niveles de producción más habituales. El viñedo respondió positivamente a la mejora en la disponibilidad hídrica, ofreciendo rendimientos sanos sin comprometer la concentración ni la identidad. En todo el Penedès, la añada ya se considera una de las más completas de los últimos años, tanto en cantidad como en calidad.

J.P. Huguet